martes, 12 de enero de 2016

Juan Gil Bengoa


Mi niño, papá duerme,
ahora es como si el tiempo no transcurriese para él.
No, no tiene ninguna enfermedad extraña
¿quién te ha contado esa mentira?
Todo forma parte de un experimento
¿No has oído que los osos se esconden
en cuevas profundas y duermen todo el invierno?
Pues algo así es lo que está haciendo: hibernar.
Ya verás, en primavera papá dará un larguísimo bostezo,
moverá sus músculos despacio, un poco torpe al principio,
porque habrá pasado un tiempo,
pero en cuanto te vea por el cristal
dibujará la sonrisa más grande del mundo.
Y volverán los días largos de playas interminables,
y otra vez la espuma de las olas nos salpicará la risa.
Ya falta poco, mi vida, para el tiempo de las cerezas.


Juan Gil Bengoa (Bilbao, 1958)
Rwenzori
Ediciones de la Isla de Siltolá, Sevilla, 2015

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