viernes, 25 de diciembre de 2015

Juan Gil-Albert


Te miro, tierra madre,
infatigablemene.
Te miro ante mis ojos, 
debajo de mis pies
y al tacto de mi mano.
Te miro y te me pierdes
porque este espacio azul que nos eleva,
esa luz inasible
y ese sopor que baja de lo alto,
nos invitan a soñar
y cuando el hombre sueña se trastornan
sus sentimientos.
Mejor sería en pie
no dejarnos turbar por las sospechas
y acariciar tan solo lo que vemos
con dulce mano...
Tú también nos dictas, madre.
Tú nunca te conviertes en lo opuesto
de lo que eres, cambias
y te has endurecido lo bastante
para dar a tus ojos el relieve
de la serenidad.


Juan Gil-Albert (Alcoy, Alicante, 1904 - Valencia, 1994)
Variaciones sobre un tema inextinguible
Instituto de Estudios Norteamericanos, Barcelona, 1982

No hay comentarios:

Publicar un comentario