lunes, 21 de diciembre de 2015

Isabel Bono


Quémese en caso de incendio

Por ejemplo:
pensé que escribir esta historia sería pan comido
tan fácil como volver la cabeza y verte llegar, tan sencillo
como decir podé la madreselva y la dama de noche
arranqué de cuajo los plátanos, los girasoles y el mirto
no quiero más selva que el negro de tus ojos, amor
como decir maté a los perros y los enterré en el jardín
por si volvías y al no reconocerte te ahuyentaban sus ladridos
como decir prendí fuego a la casa
porque una luz en la ventana me pareció insuficiente.
Por ejemplo:
estoy apoyada en el zócalo de baldosas del servicio de señoras
mis mejores amigos me esperan en la mesa del restaurante,
veo un ficus, a mí misma reflejada en el cristal,
el paseo marítimo, las barcas varadas, las palmeras  el mar
estoy bien, pero preferiría no volver, verte pasar,
aguantar las ganas y salir a tu encuentro.
Por ejemplo:
tu voz cogiéndome de la mano.
Por ejemplo:
no soy una soñadora pero cuando bebo te busco, desconfío
y este cuarto se me hace un tren fantasma,
no me es necesario mentir
decir que al fondo, el catre es todo tu cuerpo
extendido espantando sombras chinas
tres delicias son demasiadas en una sola noche, amor
anda ve, en este cuarto tu desorden y el mío enfrentados
ahogados como un mensaje en el contestador
a las tres de la madrugada,
el tiempo a la velocidad de la luz
que entra por la persiana despacio
cambiando de color más de diez veces en un cuarto de hora
iluminando los rincones del techo en los que algún día
se nos aparecerá el milagro
y lo entenderemos todo de golpe, ya lo verás
no será un hombre ni una araña
lo entenderemos todo, amor
como cuando paseamos con una piedra aferrada al puño
o el pulgar o el forro de cualquier bolsillo, para no caer
para eludir el miedo el vértigo, el frío,
el frío no me lo quites, amor
bueno, el frío no, pero no te vayas muy lejos
que este cuarto es un túnel de lavado y está por acabar enero.
Por ejemplo:
después me preguntarás porqué, ¿por qué me tratas así?
¿por qué me llega la luz de un faro, un ángel entre las grúas?
¿por qué me despiertas con naranjas dulces
y peces luchadores si sabes que perderán su color?
¿Por qué un aeropuerto,
la estación de Atocha, un jardín cerrado?
¿por qué no una pecera con efecto lupa
para que nos crean grandes redondos invulnerables?
¿por qué me tratas así, di?
y habrá más preguntas que no sabré responder
no quiero dejar de mirarte
de pasearme desnuda delante de todas las ventanas
para que puedas herirme sin remordimientos
no quiero dejar de hablarte de accidentes geográficos
accidente tu lengua bajando por mis costillas
accidente el agua hirviendo de la ducha
que después será mar y después lluvia y después charco
porque nada mejor que el agua para jugar para cansarse,
como el amor, amor
este amor que no se cansa, accidentes
que sólo existen como estados de ánimo
y abres los ojos, y anda ven
¿por qué no me cepillas el pelo?
todos mis nudos para ti, amor, árbol o fruta escarchada
tronco abierto de olivo que no desea ser árbol, que no desea
vagar sin dar explicaciones, sin raíz, amor, mi raíz.
Por ejemplo:
si Velázquez cambió las tierras
por el blanco de plomo cuando viajó a Italia
yo viajé hasta este hotel para cambiar
las tierras fértiles de tus palabras
por el plomo de todos estos amaneceres sin ti,
no creas que quiero hacer nada por adentrarme en el secreto
la razón desenfoca todos tus movimientos
y al fin y al cabo el hombre creó al hombre
así que sé un gato renacentista, amor
ahora que sabes que deseo volver a los mismos lugares
con el corazón más dócil
con los ojos más abiertos
para pasear sin la obligación de mirar
las segundas veces de las ciudades, amor, no de los hombres
ya sabes que nunca he creído en las personas que se quejan
creo en el agua caliente en las tormentas
en el serrín de los bares
quiero convertir en agua todo lo que toco
pienso en tus arterias
y no sé si estás en la superficie
o en el sueño de una pared roja
el señor de las tazas sirviendo café,
recuerdos lejos del alcance de toda nostalgia
palabra tras palabra desmenuzando los meses
que faltan para que llegue el verano
otro, no aquel, dame verano, amor,
que hielo ya tengo en el vaso
y esta habitación de hotel no es ceremonia
por la que estemos dispuestos a pagar.
Por ejemplo:
es inútil decir no cuando las uñas siguen creciendo
el pelo sigue creciendo el dolor sigue creciendo
es inútil cepillarse los dientes
y usar acondicionador para cabello castigado
es inútil beber zumo de cebolla para conservar la línea
es inútil no dormir, es inútil dormir
es inútil emprender nada
cuando has anudado todas tus sábanas
y aún así no alcanzas tierra firme
es inútil huir de ti amor, tan inútil.
Por ejemplo:
dormir es escribir sobre el pecho, dijo Roque Dalton
ni Stendhal, ni Dostoievski, ni el mismísimo Ovidio
imaginaron nunca lo que es dormir sobre tu pecho desnudo.

Por ejemplo:
yo no las miro, yo las veo.
Por ejemplo:
me llamas desde el aeropuerto
letanía en varios idiomas, orquesta desafinada
no nos volveremos a ver, pero deja que vaya, no
no intentaré convencerte, no
no sabes cuánto me arrepiento de todo, no
y cuelgas, ascensor taxi aeropuerto, salidas internacionales
megafonía inútil corifeo burlón, malditos vuelos sin retraso
y me olvidé del fuego, la sartén se puso negra,
el aceite incendió las cortinas
el parqué, tus cuadros mis poemas, las copias de seguridad
los jerseys que me regalaste y mis zapatos verdes.
Por ejemplo:
si has sido capaz de creer esta historia
no entiendo cómo no eres capaz de creer que te quiero.


Isabel Bono (Málaga, 1964)
Pan comido
Bartleby Editores, Madrid, 2011

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