sábado, 7 de noviembre de 2015

Rui Knopfli


Ars poética 63

¿Cómo escribir versos?
                                           Sentarse
en una silla al escritorio,
papel al frente, pluma en mano.
Esperar. Esperar en vano. Esperar.
Esperar aún más. Esperar siempre.
Si se es fumador, fumar
antes, después y en el transcurso.
Si no, seguir esperando.
Si al cabo de cierto tiempo
dicho tiempo excede el tiempo
que se considere apropiado esperar,
desistir. Para volver en nuevas
embestidas desesperadas e inútiles,
en días alternos o consecutivos.
Un día, yendo en avión,
ella llega como en el tren expreso
al Poeta de S. Martinho de Anta,
más pobre, menos ritmada tal vez
(es lógico, ¡vamos en avión!),
pero llega, que al fin y al cabo es lo que importa.
Puede comenzar con una palabra bonita,
cosa rara y difícil. Y arriesgada:
nunca se sabe lo que vendrá después
que bien puede ser peor y fracasar.
Algunos comienzan con hermanos,
lo que tiene innumerables ventajas,
desde las garantías de escuelas hasta las conveniencias
y connivencias del correligionarismo fiel
que asegura un público bastante seguro,
si bien poco amante de la poesía
y, normalmente, poco inteligente.
Desventajas:
trae grandes dolores de cabeza y pesadas
responsabilidades para con la humanidad
entera y el Hombre con H mayúscula,
tarea siempre ingente para quien empieza.
Lo mejor, no obstante, lo más antiguo
y seguro, es comenzar por la palabra
yo. Será ombliguista, egoísta,
y yo qué sé cuántas cosas más, pero es pequeñita y humilde
y dice solo lo que dice, no tiene
más responsabilidades de las que convienen
a su minúsculo y modesto universo. Será
poco, pero es un mundo. ¿Para qué
querer incendiar las estrellas si, dentro de nosotros,
aún no hemos encendido todas las luces.


Ars poética 63

Como fazer versos?
                                     Sentar
numa cadeira à secretária,
papel à frente, caneta en punho.
Esperar. Esperar en vão. Esperar.
Esperar mais ainda. Esperar sempre.
Se é fumador, fumar então
antes, depois ou no decurso.
Se não, continuar a esperar.
Se ao fim de um certo tempo
o dito tempo exceder o tempo
que se achou ser justo esperar,
desistir. Para voltar en novas
aremetidas desesperadas e inúteis,
em dias alternados o consecutivos.
Em dada altura, vai-se de avião,
e ela chega como no expresso
do Poeta de S. Martinho de Anta,
mais pobre, menos ritmada talvez
(não admira, vai-se de avião!),
mas vem, contudo, e é o que importa.
Pode começar por uma palavra bonita,
coisa rara e difícil. E arriscada:
nunca se sabe o que virá depois
que pode ser bem pior e fracassar.
Há quem comece com irmãos,
o que tem vantagens inúmeras,
desde as garantias de escolas às conveniências
e conivências do correligionarismo fiel
que assegura um público bastante certo,
embora pouco amante da poesia
e, de ordinário, pouco esperto.
Desvantagens:
traz grandes dores de cabeça e pesadas
responsabilidades para com a humanidade
inteira e o Homem con H maiúsculo,
tarefa sempre ingente para quem começa.
O melhor ainda, o mais velhinho
e garantido é começar pela palavra
eu. Será umbilicalista, egoísta,
eu sei cá, mas é pequenina e humilde
e não diz mais do que diz, não tem
mais responsabilidades do que as que convém
seu minúsculo e modesto universo. Será
pouco, mas é um mundo. Para quê
querer incendiar os astros se, dentro de nós,
ainda não acendemos todas as luzes.


Rui Knopfli (Inhambane, Mozambique, 1932 - Lisboa, 1997)
El país de los otros (Antología poética)
Editora Regional de Extremadura, Mérida, 2015
Traducción de Luis María Marina

1 comentario:

  1. Que buen poema, muy bueno, y lo mucho que me ha gustado.
    Gracias
    m.

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