martes, 3 de noviembre de 2015

Hugo Gutiérrez Vega


Dos canciones

I

Por la tarde
buscamos tréboles
de cuatro hojas.
El cielo
anunciaba tormenta.
Me dijiste
que tenías miedo,
una ansiedad informe,
algo como una nube
cubriendo el sol.
De poco sirvió
mi mano
en la tuya.
Al caer la lluvia
ni tan siquiera
intentamos huir
de sus pequeñas lanzas.
Abrimos más los ojos
y en el campo
de los tréboles
de tres hojas
nos quedamos
sintiendo
cómo tu miedo
se iba con la lluvia.


II

Desde niño
todos decían
que no tenía
noción del tiempo.
Se quedaba mirando
el crepúsculo
o, por la noche,
se aferraba
al cintilar
de una estrella.
Sus días eran
como una sucesión
de minutos arrobados,
un fluir de la luz,
el calor,
las calles con gente,
la gran lágrima
de la luna.
Su cielo nunca era
del todo negro.
Así no hará nada,
sentenciaban,
y él se quedaba
con su estrella
en los ojos.


Hugo Gutiérrez Vega (Jalisco, México, 1934-2015)
Los pasos revividos
Vaso Roto Ediciones, Madrid, 2013

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