viernes, 20 de noviembre de 2015

Fernando Beltrán


Las palabras del tacto

Dos se aman. Es más, diría más,
se aman tanto que creen que dos se aman,

islas somos, repiten, cráneos solos,
nunca nadie se amó de esta manera,
nunca nadie dolió, nunca este pecho
ciego, fiera, extraviado, este latido
que desangra la noche con sus dientes
y no deja de aullar labio y arpones,

seres únicos, dicen, dedos únicos crecen
mientras no saben
que es verdad lo que tocan
con sus ávidas frases,
esas larvas de azúcar o artefacto
que parecen palabras tan comunes
entre dos que se empujan

a creer que son ellos los que se aman,

esta llaga, este pan desbocado, esta convulsa
manera de mezclar cuerpos, ropas, desnudos, oquedades,

dos capaces de creer que dos se aman,
dos capaces de creer que dos incluso
son capaces de amar, que dos en tromba
son incluso creer que dos capaces
de parar los relojes y arrancarse las puertas
mientras truenan tus muslos con violencia
de campana y sus gritos y su estirpe
de jadeo en jadeo, dos se aman
tuerca a tuerca, dos viven, resucitan
hueso a hueso su cáncer, patio, peces,
en cada queja el mar, y más abajo

el percance, la grieta

lo incurable


Fernado Beltran (Oviedo, 1956)
Hotel Vivir
Ediciones Hiperión, Madrid, 2015

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