jueves, 11 de junio de 2015

Lêdo Ivo


No todos

No todos dejan la marca de su paso por la tierra
o son sorprendidos por el pavo real que atraviesa el bosque
y abre su cola en el silencio del mundo.
No todos murmuran palabras de amor al caer la noche
y se refugian en tiendas blancas levantadas junto al océano
o esperan que los navíos confiados a la sabiduría de los astilleros comiencen a silbar.
No todos vieron la muerte en el rostro bien amado
o sufrieron hambre, desolación y frío.
No todos encontraron la llave perdida durante el temporal
o copularon al atardecer en grandes moteles abanderados situados a la orilla del mar.
Hay también quienes sienten una cierta aflicción cuando los trenes llegan a los viaductos
y quienes escalan las montañas durante el invierno y resbalan en el hielo.
Y no todos conocen el camino de la floresta y escucharon lo súbito
y se detuvieron ante el musgo que reverdece los grandes árboles
y hay incluso quienes son indiferentes a los vuelos de los pájaros
y a las sirenas de las ambulancias en las autopistas congestionadas.
No todos contemplaron a la muchacha suicida en la camilla del depósito de cadáveres
y notaron que sus manos estaban colocadas como si estuviera rezando.
No todos vieron al pavo real. No todos escucharon los silbidos del navío.
Y esta es la suprema diferencia que divide a los hombres cuando el día nace.


Lêdo Ivo (Maceió, Brasil, 1924 - Sevilla, 2012)
Relámpago
Ediciones Valparaíso, Granada, 2015
Traducción de Martín López-Vega

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