lunes, 22 de junio de 2015

Charles Simic


Hijas de la memoria

Eran tres, siempre tres,
tomando el sol juntas en la playa,
el sonido de las olas y las voces de los niños eran tan relajantes
que era difícil permanecer despierto.

Cuando desperté, el sol casi se había marchado.
Las tres amigas se arrodillaron en círculo,
turnándose para mirarse en un pequeño espejo,
y peinarse con el mismo peine.

Meses después, volví a ver a dos de ellas
corriendo bajo la lluvia al salir del colegio,
entraban en un portal con un paquete de cigarrillos
y me vieron con mi nuevo uniforme.

Al final sólo quedó una muchacha,
alta y hermosa,
haciendo el turno de noche en un hospital,
recorriendo una fila de camas, una de las cuales era la mía.


Charles Simic (Belgrado, Serbia, 1938)
Mil novecientos treinta y ocho
Ediciones Valparaíso, Granada, 2014
Traducción de Nieves García Prados

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