miércoles, 20 de agosto de 2014

José Luis García Martín


Lector

¿No escuchas cómo late el corazón del mundo?
Pon tu mano en la piedra, en el cristal
donde te miras sin que puedas verte,
en el libro cerrado, con humedad de siglos,
en la puerta cerrada de la casa sin nadie.
Pon tu mano en mi pecho, cierra
un instante los ojos, avanza
a tientas por la oscuridad.
Todos los césares, todos los imperios
no tuvieron más vida
que la que tengo yo. Dentro del pecho
los amantes que fueron siguen siendo,
el negro diluvio continúa,
una mujer muere en la hoguera,
un hombre abjura de su fe.
¿No escuchas el fragor de la batalla?
Arde una biblioteca, un tizón encendido
atraviesa los siglos
y me quema la mano. Mírame:
no digas que estoy solo.
Soy una multitud desamparada,
un hombre con su amor entre la gente.
¿Escuchas sus pisadas en mi pecho,
su insistente, municipal murmullo?
El anciano que vuelve a ser niño,
el niño que se pierde entre sonrisas,
caricias, una aceitosa música,
rosas de fuego y de papel,
su carita curiosa y asustada,
el cárabo agorero que nos llama
a la montaña de los sacrificios,
la febril ebriedad de los amantes,
tanta fugaz eternidad,
el solitario que sueña con ser dos
y se avergüenza de saberse solo
sin saber que es legión
como todos nosotros.
Pon tu mano en el pecho,
lector,
y escucha como un eco del corazón del mundo
tu propio corazón.


José Luis García Martín (Aldeanueva del Camino, Cáceres, 1950)
Mudanza
Editorial Pretextos, Valencia, 2004.

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