viernes, 8 de agosto de 2014

Guadalupe Grande


Eco

I

Sucede en el sonido de tu pecho
que recorre las paredes del patio.
                                                            No puedo verte.
En el sonido hueco de tu pecho,
en su eco de semilla y arcilla
que germina en las paredes del patio
y en su vuelo
enluta de verde las cuerdas
de la ropa recientendida.
                                                            No puedo verte.
Sólo escucho el sonido de tu pecho,
tu legado de ramas,
tu memoria de polen y de insectos.


II

Pero ahora es este patio.
Este patio y sus ventanas.
Este patio y los vencejos.
Este patio y su sonido:
            el río interminable de los grifos,
            la lluvia que ahora hierve en el aceite,
            los timbres, el teléfono, las puertas,
            la bruma que descansa en la nevera,
            lavadoras, sartenes, tenedores,
            tartamudos utensilios en el hueco de tu pecho.


III

En el sonido de tu pecho extraño
todo es nostalgia.
            Queda todo tan lejos.
            Queda todo al otro lado del mundo,
            al otro lado del televisor,
            al otro lado de los arbustos y la memoria verde,
            al otro lado del patio,
                        justo al otro lado,
            allí donde las orquídeas se tienden
                                                                           a llorar
            por una muerte oscura de sartenes.

Nostalgia excéntrica en tu pecho,
nostalgia verde de lo que nunca hubo,
terrible nostalgia de lo que sí,
extremada nostalgia torrencial.
             Nostalgia de lo que no habla y vive.


IV

Así, entre tus plumas,
así, en el sonido de tu pecho
y así en las jaulas de ese idioma
que no sabemos ver
             mientras
             "yace la vida en alto olvido".


Guadalupe Grande (Madrid, 1965)
La llave de niebla
Calambur Editorial, Madrid, 2003

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