viernes, 25 de julio de 2014

Felipe Benítez Reyes


Desdoblamientos

Toda conciencia es
intermitente,
la fuga de una gota de mercurio,
un mecanismo
de reloj imperfecto,
de manera que puedo desearte
y olvidarte al segundo,
soñar que me asesinas
y sentir que me amparas,
pensar en otros cuerpos
que son siempre tu cuerpo
sin ser jamás el tuyo,
leer en otros labios
tu pura negación, lo que no eres,
para saber quién eres,
para no
saberlo bien del todo,
por respeto a tu enigma.

Toda conciencia es
un fluido sin norma,
de manera
que puedo ser de ti
o no ser nadie,
o ser incluso tú, para no ser
al instante siguiente
quien te dio lo que era.

Toda conciencia es
una borrosa luna amanecida,
de manera que puedo
ansiar lo que no ansío,
confundir los espejos con el tiempo,
herirte y aliviarte y luego herirme,
porque el dolor, si se desencadena,
siempre exige más cauce.

En esta contradicción,
en fin,
vayamos juntos,
sin negar, sin certeza,
con el mapa en la mano de la nada,
con la brújula rota de qué sueños,
con la humildad del viento fugitivo
cuando pasa
sobre el eterno mar y lo conmueve,
aunque luego se va y el mar se queda.


Felipe Benítez Reyes (Rota, Cádiz, 1960)
La misma luna
Visor Libros, Madrid, 2006.

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