miércoles, 4 de junio de 2014

Andrés Catalán


Los retratos exigen estar quietos

Para poder nombrarte he de estar quieto:
que en torno todo siga pero nada se mueva
en esta habitación.
                                  Que el cortacésped
avance en el jardín, que una radio se encienda,
que se entornen las puertas y los insectos salgan
en busca de las lámparas pero tú te detengas,
que los dos detengamos un momento las cosas
a pesar de las cosas.
                                    Que el mundo gire aún,
que la vecina grite la cena está ya lista,
que la vida prosiga, torpe, infiel, que los años
golpeen en los cristales pero nada supongan.

Que nada me interrumpa, que no importe ese ruido.
Un retrato es un gesto que dócil se nos une,
la detenida mano que al mismo tiempo otorga
la salvación del darse y su condena.


Andrés Catalán (Salamanca, 1983)
Ahora solo bebo té
Pre-textos, Valencia, 2013.

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