jueves, 15 de mayo de 2014

Tomás Rodríguez Reyes


Hay días que retienen la memoria
y la convierten
en tramos de la nada.
Momentos en que todo se sucede
como una trama lenta.
Un espejo que cuaja los instantes
y así los prefigura
para los hombres.
Por ejemplo, un hombre sentado
sostiene un libro que le dice:
"Cuenta tu vida en tan sólo unos días.
Hoy los astros no quieren inventarte".
Entonces cierra el libro. Escribe.
Contempla detenido los instantes
que coagulan el tacto de sus ojos.
Y comienza a escribir:
"Hay días que retienen la memoria
y la convierten
en tramos de la nada".


Tomás Rodríguez Reyes (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1981)
El huerto deseado
Ediciones de la Isla de Siltolá, Sevilla, 2010.

1 comentario:

  1. Ningún día de tu vida, en toda su extensión, será digno de memoria alguna.
    A lo sumo algún instante, un rato.

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