miércoles, 7 de mayo de 2014

Manuel Juliá


Metamorfosis

Allí está ese niño solo
jugando con un gato herido
no tiene miedo y le acaricia las garras
mientras el gato esconde toda su sed de violencia
en un corralón quemado
por los momentos que se extinguen.
Allí está ese niño quieto
en su puesto de centinela del futuro
mirando la estela azul de un cielo que ya no le mira
mientras cierra los ojos para sentir
que en la profundidad de los días venideros
los gatos serán tigres yendo y viniendo
y los paisajes nocturnos
chispazos de ausencia
de lo que será después, en la última casa.

Ahí está ese niño
acariciando el crepúsculo en su almohada
rodeado de gatos que esconden con aullidos hermosos
su fragilidad itinerante
ese alma con demasiadas presencias
destinadas a irse por un volcán que no vibra
porque no queda espacio.

Está buscando olas largas, no le despiertes
o le seques las lágrimas, no le toques los sueños
déjale que se pierda para que no pueda encontrarse
que se asome para siempre a su mundo insolvente
y que gaste zapatos que vuelen por las nubes
hasta alcanzar un trozo de mar en los tejados.


Manuel Juliá (Ciudad Real, 1954)
Sobre el volcán la flor
Diputación Provincial de Ciudad Real, 2009.

2 comentarios:

  1. El niño sigue soñando por toda la eternidad, pues el que despierta un cierto día es otro aunque se crea el mismo.

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