jueves, 22 de mayo de 2014

Dorothy Parker

    
Idilio

Piensa en las cosas que nunca podrán ser,
               salvo en el mundo sombrío de los sueños.
Piensa en lo que podría ser, para ti y para mí,
               si tan solo pudiéramos romper los tristes esquemas del mundo.

Piensa en un nidito nuestro bajo una enramada,
               cada día, al ocaso, te esperaría ahí,
abajo donde la verja, al resplandor del oeste,
               vestida enteramente de blacno, con una rosa en el pelo.

Piensa en un sillón, de asiento mullido y ancho;
               piensa en un hogar, donde la lumbre roja se apaga;
piensa en mí, sentada allí a tu lado,
               leyendo las historias grabadas en lo profundo de tus ojos.
Piensa en los años, como una canción sin fin,
               piensa en una tranquilidad que nunca hemos conocido.
Mientras el mundo, olvidado, sigue su curso,
               piensa en nosotros dos, en un mundo nuestro.

Ahora que lo has pensado seriamente...
¿Verdad que es genial que nunca pueda ser?


Idyl

Think of the things that can never come true,
               Save in the shadowy country of dreams.
Think of what might be, for me and for you,
               Could we but sharter the world's sorry schemes.
Think of our own little vine-covered nest;
               Each day, at sunset, I'd wait for you there,
Down by the gate, in the glow of the west,
               Dressed all in white, with a rose in my hair.

Think of a chair, softly-cushioned and wide;
               Think of a hearth, where the red firelight dies;
Think of me sitting there, close by your side,
               Reading the stories writ deep in your eyes.
Think of the years, like an unending song,
               Think of a quiet we never have known.
While, all forgotten, the world rolls along,
                Think of us two, in a world of our own.

Now that you've thought of it seriously...
Isn't it great that it never can be?


Dorothy Parker (West End, 1893 - New York, 1967)
Los poemas perdidos
Nórdica Libros, Madrid, 2013.
Traducción de Guillermo López Gallego y Cecilia Ross

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