jueves, 29 de mayo de 2014

Basilio Sánchez


Estaba en el segundo movimiento.
En el ruido del aire
que entraba en nuestras casas en los atardeceres
de los primeros días
y en el rumor cercano
de las aguas que entonces se agolpaban
contra el muro de piedra y que no reconocimos.

Estaba en los lugares que recorrimos luego
durante la tormenta y en los vasos
que quedaron vacíos
en las enredaderas de nuestra juventud.

Estaba en las aceras y en los jardines públicos,
sobre la mesa oscura de las lamentaciones
y el labio de los dóciles.

Estaba en la palabra que salió de mi boca
y en la que nunca dije.

Estaba en vuestros ojos cuando os abandonasteis
a una música extraña y ofrecisteis
a todos los que amabais las estatuas
de sal de vuestras lágrimas.

Estaba entre los nombres que dejamos escritos
a merced de la lluvia, sobre el fuego
que encendimos más tarde para ahuyentar al agua.

Estaba ya en el tedio del otoño
y en la usura del frío, estaba en los cabellos,
en las dulces preguntas de las lentas mujeres
que buscan a sus hijos.

La luz, agazapada en el profundo
corazón de las cosas.


Basilio Sánchez (Cáceres, 1958)
Los bosques de la mirada. Poesía reunida (1984-2009)
Calambur Editorial, Madrid, 2010.

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