jueves, 17 de abril de 2014

Inmaculada Pelegrín


17:30 h.

Extraños que os cruzáis conmigo por la calle,
que rozáis vuestro anónimo
hombro contra el mío,
o bebéis, distraídos, un café
a media tarde, en medio
de una plaza con flores.

Confieso que os espío.

Piernas, dedos, escotes, rostros, pechos,
espaldas, ojos, frentes y cinturas.

Tantas formas de estar y de moverse.

El gesto de extender la mano abierta,
un bostezo o el pie
que, impaciente, repica contra el piso,
el codo que apuntala
la inopia del mentón,
la oreja que sujeta detrás de sí el cabello,
la pierna que se cruza y se abanica.

Sin nada que saber de vuestra historia,
más allá de la piel que me mostráis,
envidio, insanamente, vuestros pasos, 
pues parecen llevaros a algún sitio
y diría que vais
lo mismo de feliz que otro cualquiera.

Desde el cristal oscuro de mis gafas
siempre he querido ser como vosotros.


Inmaculada Pelegrín (Lorca, Murcia, 1969)
Cuestión de horas (Dies fugit)
Ediciones de la Isla de Siltolá, Sevilla, 2012.

1 comentario:

  1. Para el escritor ellos son paisaje a describir
    y para ellos el escritor es paisaje a ignorar.

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