lunes, 21 de abril de 2014

Charles Simic


Mi hora de confesar

Un perro intentando escribir un poema sobre por qué ladra,
¡ese soy yo, querido lector!
Estaban a punto de expulsarme de la biblioteca
pero les previne,
mi dueño es invisible y todopoderoso.
Aun así, continuaron tirándome del rabo para echarme.

En el parque los pájaros hablaban libremente de sus propias vejaciones.
En un banco, vi cómo una señora mayor
se cortaba el pelo blanco y rizado con tijeras imaginarias
mientras se miraba en un pequeño espejo de bolsillo.

No dije nada entonces,
pero aquella noche permanecí desplomado en el suelo,
mordisqueando un lápiz,
suspirando de vez en cuando,
gruñéndole, también, a algo de ahí fuera
que no sería capaz de nombrar.


My Turn To Confess

A dog trying to write a poem on why he barks,
That's me, dear reader!
They were about to kick me out of the library
But I warned them,
My master is invisible and all-powerful.
Still, they kept dragging me out by the tail.

In the park the birds spoke freely of their own vexations.
On a bench, I saw an old woman
Cutting her white curly hair with imaginary scissors
While staring into a small pocket mirror.

I didn't say anythung then,
But that night I lay slumped on the floor,
Chewing from time to time,
Growling, too, at something out there

I could not bring myself to name.


Charles Simic (Belgrado, 1938)
Mi séquito silencioso
Vaso Roto Ediciones, Madrid, 2014.
Traducción de Antonio Albors

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