viernes, 18 de abril de 2014

Blanca Varela


Fuente

Junto al pozo llegué,
mi ojo pequeño y triste
se hizo hondo, interior.

Estuve junto a mí,
llena de mí, ascendente y profunda,
mi alma contra mí,
golpeando mi piel,
hundiéndola en el aire,
hasta el fin.

La oscura charca abierta por la luz.

Éramos una sola criatura,
perfecta, ilimitada,
sin extremos para que el amor pudiera asirse.
Sin nidos y sin tierra para el mando.


Blanca Varela (Lima, 1926-2009)
Donde todo termina abre las alas. Poesía reunida (1949-2000)
Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2001.

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