domingo, 6 de abril de 2014

Almudena Guzmán


Estamos en paz:
al príncipe rojo no le gustan
las doncellas
y a mí no me gustan
los príncipes azules.

Sólo él tiene las llaves
de mi casa,
de mi despensa
y de mis piernas.
Sólo yo tengo licencia
para tocarlo,
para cuidar de su halcón
y subirme a su caballo
el de las crines de fuego.

Porque él me conoce
como ningún hombre
ha conocido a ninguna mujer
y es mi beso y su crimen
el alba de nuestras noches.


Almudena Guzmán (Navacerrada, Madrid, 1964)
El príncipe rojo
Ediciones Hiperión, Madrid, 2005.

1 comentario:

  1. Al leerlo apresuradamente pensé que era un poema a su clítoris pero luego he aplicado la normativa habitual y he caído en la cuenta que el poema no trata de nada personal.

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