domingo, 2 de marzo de 2014

Vanesa Pérez-Sauquillo


si le das una vuelta al corazón recodarás la edad.
Tú encendías velas para mí y yo te concedía
cada noche un exorcismo. Acababas gritando
y yo no sabía cómo parar
aquel poder que te desorbitaba
las cuencas del sentido. ¿Recuerdas?
Un poco más y aún no nos conocíamos.
Tú todavía buscabas algo a lo que dar cuerda,
relojes, conchas, monedas o lenguajes,
y yo gritaba como una fiera mitológica
bajo la lluvia de las avenidas.

Si le das otra vuelta al corazón. Era la edad.
Yo bebí el elixir de los espejos hasta que lo agoté.
Tú construías laberintos de alambre.

La tierra donde el amor se planta
debe quedar totalmente arrasada.

Una vuelta, sólo una vuelta más al corazón.
¿Lo oyes? ?Lo recuerdas?
El hambre que en las sienes sacude
con el latir del mundo, el propio labio
mordido hasta la sangre, el deseo
que revienta por su lado más blando
pero hacia dónde
hacia qué vértigo me inclinas
mientras tu piel se me hace huésped
y un hombre, cualquier hombre nos sonríe
desde todas las plazas donde suena la música
y es música de astros.

Deja así el corazón. No dejes que se mueva.
No dejes que la luz
me descubra en un gesto
y un papel arrugado. No dejes
que me pierda donde ya no hay poder
para girar la llave de hojalata
que rige tanto brillo como sombra
en tan sólo una víscera.


Vanesa Pérez-Sauquillo (Madrid, 1978)
Bajo la lluvia equivodada
Ediciones Hiperión, Madrid, 2006.

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