martes, 18 de marzo de 2014

Toni Montesinos Gilbert


Solamente hasta la muerte

Yo creo que estoy solo y sin embargo
tengo buitres amigos que rondan por mi casa,
voces inmarchitables que vienen del recuerdo.

Soy un dolor terrible que yace en la penumbra,
pienso una y otra vez... Podría decir que tengo
un hogar cavernoso, o futuros con abismos.
Puedo pensar que amo sin saber cómo he de hacerlo,
que todo se reduce a dar, sin más, darlo todo,
como si quedarse con algo fuera castigo de soledad,
agravio contra la historia de los hombres, error
primero y último, único y deleznable aunque dure
tan poco tiempo: solamente hasta la muerte.

En este breve tránsito de logros intangibles
-horas perdidas buscando el vacío que alguien llene,
deseos de alcanzar un puesto ciudadano-
no hay tiempo para sentir la verdad del silencio
interior, esa pureza que ya ha pasado de moda
entre el ruido de los que declaran sus éxitos.
Pefiero pensar que no hay fracaso en esta ciudad,
o que mi fracaso diario es sólo estético.
Es verdad, mis buitres y yo preferimos otras ideas:
que mi nombre es Prometeo y no A. M. Gilbert;
que mi hígado no está dañado de alcoholes varios,
sino que es el águila de Zeus la que me lo devora;
que estoy en el Cáucaso,  no en esta ciudad cualquiera;
y que no todo es soledad, solamente hasta la muerte,
sino la espera solemne de que Hércules aparezca,
me libere del ave y me ayude a conocer
el fuego: esa verdad del pasado que quema por dentro
y que sólo apagan los demás con sus ojos amigos.


Toni Montesinos Gilbert (Barcelona, 1972)
Diario de poeta isleño
Ediciones de la Isla de Siltolá, Sevilla, 2013.

No hay comentarios:

Publicar un comentario