viernes, 7 de marzo de 2014

Cecilia Quílez


Bailaré mansa en tus pupilas,
cerrará el crepúsculo la llaga sonrosada.
Desnúdame lento y oprime
el murmullo de ave que se agota.
Tiene otra mordida la niebla
que no advierte el filtro del veneno.
El alba está sembrada
de pequeñas muertes insignificantes.
Mi antes fue
una fluvial caída lenta.
Algún día me sujetaron
cabeza abajo
para que pudiera verte.
La mujer que podría ser
no es más de lo que soy.
Si me pierdo, no estoy perdida.
Ve a las rocas de altamar,
allá estaré descifrando caracolas
como iniciales infantiles.
Busca en el acantilado celeste
que señalen mis pies.
Sujétame y no me sueltes,
-recuerda: voy descalza-
Perdí el astrolabio
en la constelación de la tragedia.
Yo te he soñado a ti,
he vivido en tu sueño
hilvanando un hábito de dichas
grande y hermoso.
Vísteme de largo
para desvestirme lento.
Anónimo hombre,
vengo a morir de pie contigo
en el alud inconmensurable de la madrugada.


Cecilia Quílez (Algeciras, Cádiz, 1965)
Vísteme de largo
Calambur Editorial, Madrid, 2010.

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