domingo, 2 de febrero de 2014

Rafael Adolfo Téllez


La penumbra de los días

No quiero escribir
como el huésped de una casa derruida,
sino como el limpio amanuense de los días
con sol,
cuando el mundo fue un vientecillo fresco
que movía tu falda
y, en un mercado, al fondo de la calle,
me ofreciste la dicha en un cesto de mimbre.

No quiero olvidar que a mi lado
cruzaste calles con sombra que dieron a la vida
ni de qué modo áspero y hermoso
nos quisimos,
sobre lechos distintos,
en la penumbra de los días.

Porque eres ahora
como un vaho denso
y tu nombre pertenece ya
a un montón de rosas innombrables.

A paso lento, por el empedrado,
alcanzaré las rancias tabernas
en que, entonces, el vino
nos hizo parientes cercanos del milagro.
Yo te quise. Buscaré los sitios hondos
donde tu rostro relampagueó,
desafiando la sordidez del universo.
De noche, encontaré una plaza rota y sin luna
que conoces.
Y te estaré esperando.


Rafael Adolfo Téllez (Palma del Río, Córdoba, 1957)
Los pasos lejanos
Editorial Comares, La Veleta, Granada 2007

2 comentarios:

  1. Gracias Andrés por ocuparte de este poemas mío tan lejano que ya tenía olvidado. No recuerdo ahora si nos conocemos personalmente

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  2. Gracias, Andrés, por ocuparte de este poema mío tan lejano que casi lo había olvidado. No recuerdo si nos conocemos personalmente. Un abrazo Rafael Adolfo Téllez

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