miércoles, 5 de febrero de 2014

Luz Pichel


Subín á figueira

Subín á figueira
antes de deixar definitivamente a casa. 
Xa non había alí nin figos, nin merlos,
nin espantallos,
nin tarabelas.
Soa eu, na cima da árbore,
a cabeza saíndo por riba das follas
mirando aos arredores a ver que vía.
Perdeuse un malvís,
metéuseme entre o pelo
e parou un pouco.
Despois, asubiou algo e fuxiu.
Quedei alí no alto, acurrunchada,
bastante tempo
contemplando as cousas:
Quen lle botou veleno á hedra que abrazaba un poste?
Quen lle rachou a lona á hamaca baleira do papá?


Subí a la higuera

Subí a la higuera
antes de dejar definitivamente la casa.
Ya no había allí ni higos, ni mirlos, ni espantapájaros,
ni carracas.
Yo sola, en la copa del árbol, 
la cabeza saliendo por encima de las hojas
mirando alrededor a ver que se veía.
Se perdió un malvís,
se me metió entre el pelo
y paró un poco.
Después, silbó algo y huyó.
Me quedé allá arriba, accurrucada,
bastante tiempo
contemplando las cosas:
¿Quién le echó veneno a la hiedra que abrazaba un poste?
¿Quién le rompió la lona a la hamaca vacía de papá?


Luz Pichel (Alén, Lalín, Pontevedra, 1947)
Cativa en su lughar / casa pechada
Progresele, Madrid, 2012
Versión de Andrés Vara

No hay comentarios:

Publicar un comentario