jueves, 20 de febrero de 2014

Juan Ignacio González


La puerta abierta


                                                                       No cerraré la puerta a ningún visitante
                                                                       que venga de my lejos y me cuente su historia.
                                                                                                              FRANCISCO BEJARANO

Cuando me vaya
                             dejad la puerta abierta,
para que el viento barra la celda del dolor,
el pequeño habitáculo del sueño
donde agoté la vida hasta el último aliento.

Haced de la cordura este milagro,
sonreíd,
               con la mirada ausente cuando halléis,
como el musgo sobre la piedra inerme,
este viejo cuaderno de la infamia.

No borréis cuanto he escrito:
las migas del silencio sobre la piel amada,
el pespunte del día con su rastro de nieve,
la alquimia de los besos y las horas insomnes,
el fuego de San Telmo en la última galerna,
los combates, y el tiempo.

Y dejad que se cuele,
por entre las rendijas del olvido,
con ese aire de loca que sueña con la vida
-como la vieja música-
la poesía de los zapatos rotos.


Juan ignacio González (Mieres, Asturias, 1960)
El cuaderno de la ceniza
Heracles y nosotros, Gijón, 2013.

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