miércoles, 15 de enero de 2014

Berta García Faet


Aviso miserable

                                                        ¡Siempre amores! ¡Nunca amor!
                                                                        MANUEL MACHADO

Si hay que aclarar tantas cosas,
si hay que matizarlo todo,
si hay que explicarte los mundos,
las flores, las calles de mi universo

como si no tuvieras neocórtex,
como si fueras una piedra
o un muro o dos ojos de pescado,

si hay que hablar con palabras
en vez de con mordiscos o vistazos,

si hay que ir con miramientos
en vez de ir, plácidamente, de la mano
por la avenida de los cojines...

para mí va a ser quimérico, imposible,
ser feliz y dormir tranquilamente
apoyada en la perpendicular de tu cuello:
para mí va a ser una locura, un fracaso
intentar pasear de tu mano sin odiarnos.

Porque si no eres capaz de intuirme,
de sospechar mis visos, mis tornasoles,
de aceptar que soy yo, así,
la que te quiere y, un día, despierta
y deja de hacerlo, y dice que quién sabe
si es definitivo (que quién sabe si un día cualquiera
de un año que puede ser cualquiera si es lejano
os encontráis en una calle japonesa y os coméis,
sabe bien y volvéis a enamoraros);

si no eres capaz de arriesgarte a rasgarte entero
con el advenimiento de la ruptura, del desamor
(a más riesgo, en fin, más beneficio, casi siempre);

si no eres capaz de entender, totalmente, con todo
tu cuerpo, que deseo, oh my God, do I wish,
amarte, totalmente, con todo el cuerpo, por los siglos
de los siglos, pero que sin embargo no puedo,
no, no puedo, ni parcialmente ni con sólo los dedos
o la boca... entonces será mejor
que te vayas, que no vuelvas,
que te busques una falda convencional
y estable que te haga la comida.
                                                   Yo puedo ofrecerte
el amor indestructible que dura unos meses.
Puedo ofrecerte el amor verdadero, y luego
desaparecer sin embarazos ni rutinas. Irme a otro.

Puedo ofrecerte simplemente todo, por un instante.
Si no eres capaz de entender el significado exacto
de por un instante, por un momento, temporalmente,
será mejor que estrujes el pomo de la puerta
y te marches: será mejor que te evapores.

Yo, pobre mujer sin ancla, pobre mujer de nadie,
mujer que rompe todo, esquemas, corazones, planes,
mujer que no cree en nada, mujer que busca hombre
que acepte el riesgo y lo sortee y la cace,
me quedaré aquí, resignada,
sabiendo que vendrán otros como tú,
con pretensiones
de eternidad y de vejez, que se irán, como tú,
más tarde o más temprano, espantados,
huyendo despavoridos al haber contemplado
mi rostro, mi sinceridad, mi inconsolable pena
al exponerles, como ahora te expongo a ti, amor
indestructible y verdadero, estas condiciones,
esta letra pequeña, estas miserias mías, estos moldes
de los que, en contra de mi voluntad, nunca me salgo:

espantados ante mi conferencia de palabras, advertencias
(una vez que se han agotado los mordiscos, las miradas)
que, bajo mi triste punto de vista, es trámite imprescindible
para iniciar correctamente una historia de amor.


Berta García Faet (Valencia, 1988)
Night Club para alumnas aplicadas
Ediciones Vitrubio, Madrid, 2009.

2 comentarios:

  1. ay ay ay qué bien me viene este poema!!! una joyita!
    gracias amigo

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  2. mi otro yo lo leyó, pero ahora vuelvo a "releer" como si fuese la primera vez y me parece impresionante poema!

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