miércoles, 11 de diciembre de 2013

Hugo Gutiérrez Vega


Variaciones sobre la Helena de Seferis

                                                                      No te dejan en Platres dormir los ruiseñores.
                                                                                                                  YORGOS SEFERIS

No sé cómo puedes soportar tanta belleza.
No sé cómo, en la noche de tu alcoba,
puedes asumir esos ojos ardientes,
esa boca delineada por los delirios,
los huesos firmes de tu rostro,
la columna dórica del cuello,
los hombros en que se encaja
con equilibrio perfecto,
y esa ondulante catarata
de tu cuerpo
en el que cada curva
tiene su exacta dimensión
y todas se juntan
para crear
una armonía inusitada,
un canto a la carne
y al perfume que concentra
la belleza del mundo.
Intento describir
esa geografía alucinante
y no encuentro las palabras exactas.
No quisiera divagar, pues tal perfección
no soporta los excesivos lujos de la metáfora.
Exige lo literal,
un minucioso recuento
hecho con escuetos sustantivos
y cada sustantivo
como una línea
de dibujo japonés:
precisa en su trazo
y suavemente difuminada
para crear
la atmósfera de los sueños.
Supongo que a veces
te duele esta belleza
y lloras ante el espejo fascinado.
Ten compasión de ti misma
y de todos los heridos por tu vista.
Agradece al cielo esta belleza
y entrégala a los ojos del mundo
con la terrible sencillez
de las orquídeas que se abren
en la noche de la selva,
rodeadas de serpientes.


Hugo Gutiérrez Vega (Jalisco, 1934)
Los pasos revividos
Vaso Roto Ediciones, Madrid, 2013

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