domingo, 3 de noviembre de 2013

Teresa Soto


La ventana

Delante de la ventana
pasan dos ciudades enteras,
pasa un ejército de palomas,
portando estandartes,
pasan tres cordilleras y una meseta.
Y todo me parece insignificante
y hasta un poco patético
porque todo eso no eres tú.

Y si tengo la cara cerca de la ventana,
el cuerpo un poco inclinado hacia delante,
los ojos vueltos hacia el fondo de la calle,
es porque estoy esperando
y ansío distinguirte entre la gente que sube,
entre las ciudades y los ejércitos de palomas.

Espero poder ver una boina a cuadros
verdes y marrones
y debajo de la gorra, tu cabeza.
Unos brazos levantados
y detrás de ellos, unas manos
como las de Le Corbusier,
de dedos redondeados
y pulgares que son picos
de pájaros invisibles
que se abren y se agitan
en un saludo de verano.

Un dedo como una cúpula
toca mi hombro,
me giro, estás.
Llegaste sin que pudiese verte
entre las palomas y las ciudades.

Cierro la ventana
para que todo quede fuera
salvo tú.

(Los ejércitos se deshacen
en la algarabía militar,
las ciudades ya no caben
en tu abrazo recién llegado).


Teresa Soto (Oviedo, 1982)
Un poemario. Ediciones Rialp, Madrid, 2008.

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