martes, 12 de noviembre de 2013

Miguel Veyrat


Virgiliana

Muda está la fina lluvia por el paso
angosto que cruzamos todos
entre humildes tamarindos,
camino de una nueva edad de oro.
A ese niño que nace y juega solo,
contadle que sus dioses son
de la misma materia que comparte
con las cosas y otros seres.
Deseadle que la duda sea el puente
de su ceñido sendero -porque
el abismo no sabe ser neutral.
Si debe cantar, que fluya alzado
en las palabras sin que veneno
alguno las altere. Que resista
el brazo del fuerte. Y si por último
debiera morir en el empeño,
que salte hasta el cantil -ya 
coagulado en rosa rota por el viento.
Sólo por delicadeza, como van
desde siempre al matadero los poetas.


Miguel Veyrat (Valencia, 1938)
Poniente. Bartleby Editores, Madrid, 2012.

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