miércoles, 6 de noviembre de 2013

Enrique Andrés Ruiz


Del miedo y el fuego

El niño al que enviaban los mayores 
por leña a los desvanes,
vuelve otra vez.
Y no es que quiera nada. Más que nada

parece que viniera como a expresar la ley
según la cual adentro de la boca
del animal hambriento, siempre cae algo
nada más que la abre.

Y es mucho, desde luego, lo que le debe al hambre
de argumento la oscura recurrencia,
la insistencia tenaz con la que, al mismo tiempo
que lo veo subir en ciertas noches

-de invierno, sobre todo- la escalera sin luz,
peldaño tras peldaño hasta llegar al último,
ya sé que canta y canta
para ahuyentar al miedo.

Y que obedece al fuego, que por lo que se ve
la tribu le tenía encomendado
(sin que él supiera nada, claro está)
mantener encendido. Lo que queda

cuando pasa el recuerdo cargado de sentido,
es otra voz que canta en la tiniebla, a solas,
un último rescoldo que tiembla entre cenizas.
Pero, ahora, sabiéndolo.


Enrique Andrés Ruiz (Soria, 1961)
El perro de las huertas
Editorial Pre-textos, Valencia, 2013. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario