jueves, 31 de octubre de 2013

Vicente Quirarte


La jornada comienza
cuando aún las estrellas
dibujan en el cielo
los caminos de ayer.
El secreto consiste en seguir el sendero
y aprender a entenderlo cada día.
Hay uno sólo.
Más que buscarlo hay que encontrarlo.
Y no por conocido
es enemigo de sorpresas.

La mañana despierta. Y es animal.
Relincha y ladra y cacarea.
Y es rotunda y mujer la forma de los cerros,
la espesura del bosque,
los muslos febriles también llamados árboles.

La dueña de la fragua
recompone sus notas para el día.
Una música honda, venida de muy lejos,
le recuerda la urgencia
de reordenar el caos.
Se es por un instante, Adán y Eva.
Se es, por eso mismo,
ya para siempre adolescente.
Y duele doble ser y crecer en uno mismo.

Y seguir el sendero.
Y buscar esa luz que si se esconde
siempre saldrá al encuentro de su ama.


Vicente Quirarte (Ciudad de México, 1954)
Esa cosa tan de siempre
Editorial Pre-textos, Valencia, 2013

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