miércoles, 2 de octubre de 2013

Natalia Menéndez


Volver

Este paracaídas es demasiado pequeño para los dos.
Ya no podemos compartir la mesa, entrelazar las manos,
dejarnos caer sobre la superficie azul de la extrañeza.
Arrodillarse es perder y ya no entra en mis planes.
Es preferible abandonar la tierra y llevarse todo por delante,
olvidar en la segunda curva todos los escombros que dejamos.
Desde hace tiempo busco la forma más pacífica de desdoblarme,
y de no regresar aquí, como una presa fácil.
Porque no camuflar la herida es devolver las cosas a su lugar,
recuperar el equilibrio, recoger la ropa tendida, repoblar la casa.
Porque volver es siempre despertar con el frío y las sospechas.
Porque volver es siempre sacrificar todas mis palabras
para al final decir, inevitablemente, las mismas cosas.


Natalia Menéndez (Avilés, 1973)
El síndrome Kalashnikov. Ediciones Trabe, Oviedo, 2012.

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