domingo, 15 de septiembre de 2013

Vera Eikon


Continuidad

Cuando la niebla aúna las distancias
y no hay orilla
más allá de tu propia mano extendida y blanca,

alguien apaga la voz del mar.

No fue preciso
ni ver ni oír
para saberte,
y darte un lugar
en lo cándido del pecho.
De tal modo el árbol a la mudez del viento
ahueca entre sus ramas
una garganta.

Así tú me sabrás
en lo exánime del día,

en el combate a muerte de las flores.



Vera Eikon (Carril, Vilagarcía de Arousa, 1976)
Extraído de lekibbutzdeveraeikon

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