martes, 24 de septiembre de 2013

Sergio Fernández Salvador


Enmienda

Todo lo que no fue:

Una noche al vivac en Vega Huerta
bajo el techo sin techo de los astros.
(No insomne como un búho, en aquella covacha,
con los rayos cayendo a cinco metros).

Mi primer beso, con Carmen López Contreras
en Pajares, en sexto, en aquel telesilla
donde fui todo un niño caballero,
al ponerle mi gorro mirándole a los ojos.
(No acogotado y mudo, bajo la hosca
saña de una cellisca del demonio).

La canasta en el último segundo
contra los de San Claudio
que nos dio el campeonato provincial
contra todo pronóstico.
(No la pedrada que dejó temblando
el tablero, las torvas miradas asesinas
de mis decepcionados compañeros).

La ejecución vivaz y a un tiempo sobria
de la Partita en La m de Bach
que me valió el primer premio en la V
Edición del Concurso de Flautas de Donostia.
(No una interpretación lastrada por los nervios,
la boca seca y los dedos temblones).

Todo lo que no fue
―vivac, beso, canasta, primer premio,
sinsabores y hiel de la memoria
es hoy en esta página.


Sergio Fernández Salvador (León, 1975)
Lo breve eterno. Ediciones de La Isla de Siltolá, Sevilla, 2013

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