domingo, 8 de septiembre de 2013

Enrique Baltanás


Un escritor de provincias cumple años

Hubo una época
lejana de mi vida en que pensé
que tendría un amor
y que sería feliz —pero feliz
toda mi vida, como lo era entonces—,
que escribiría libros importantes
que leerían todos los que importan,
yo qué sé, la ambición era gratis esos años.

En esa época
el alcohol, el café, los cigarrillos
morían a los pies de mi salud,
inexpugnable fortaleza.

En la más alta torre yo soñaba.

Ahora están caídas esas torres.

El alcohol, el café, los cigarrillos
me los acaba de prohibir el médico.
Hoy cumpliré cincuenta, una edad respetable,
que nada, cuerpo o alma, ha respetado.

No he tenido un amor, han sido varios
los que ya me han blindado el corazón.
Sólo libros mediocres he logrado escribir,
que han recibido elogios, algún premio, un infinito olvido.
(El primero yo he sido en olvidarlos).

Y mis hijos mejores son mis mis hijos
—no ninguna otra cosa
igual que le sucede a casi todo el mundo.

Igual que todo el mundo, me hago viejo
y envejecer es triste y además
se sabe que no sirve para nada:

Yo, desde luego,
no escarmiento. Aquí sigo
uniendo unas palabras que me enseñen
lo que hace tiempo que sabemos todos.


Enrique Baltanás (Alcalá de Guadaíra, Sevilla, 1952)
Medidas provisionales. Editorial Renacimiento, Sevilla, 2004.

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