jueves, 8 de agosto de 2013

Miguel d'Ors


La voz de la experiencia

Ahora que mi edad corre ya cuesta abajo,
atiéndeme el consejo
que con saber de viejo
y con amor de padre aquí te dejo.
Si lo sigues es fijo
que gozarás la vida como un dorado embrujo.
Verás cada mañana en el espejo
a un sujeto al que nadie va a reprocharle el fajo
de millones que cobra por hacer su trabajo.
Podrás ir y venir con vaya un traje
sin que nadie jamás te llame pijo.
Saldrás de tu garaje
mandando un gran descapotable rojo
y no habrá quien te grite por lo bajo
fascista del cara...
Y lo más admirable: cuando saltes al tajo,
podrás (después de haber rozado algún yerbajo
las yemas de tus dedos), podrás –oh raro lujo–,
podrás, sí, santiguarte con todo el desparpajo,
"en el nombre del padre y del Hijo...",
sin que se escandalice nadie, y (me regocijo
al pensarlo) quién sabe si hasta se vendrá abajo
de aplausos el estadio.
                                        Si aspiras (ya lo dijo
Abel Feu con su lírico gracejo)
a la felicidad, no estudies a destajo
para labrar tu futuro.
                                             Tú futbolista, hijo.


Miguel d'Ors (Santiago de Compostela, 1946)
Sociedad limitada. Editorial Renacimiento, Sevilla, 2010.

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