domingo, 4 de agosto de 2013

José Manuel Díez


El pintor Vincent Van Gogh escribe una carta a su hermano Theo tres meses antes de comenzar su cuadro La casa amarilla.
(Place Lamartine. Arles, 1888)


Sueño mis pinturas, pinto un sueño.
VINCENT VAN GOGH


Qué puedo hacer, hermano.
Un casa amarilla se me aparece en sueños.
No hay paisaje detrás ni camino delante,
tan solo la fachada de una casa amarilla.
Tiene, a veces, tejado de pizarra,
dos ventanales grises, una puerta.
Tiene, otras veces, una chimenea,
un zócalo marrón, un balcón rojo.
Lo pienso, le doy forma.

Qué puedo hacer, hermano.
Nuevamente, y distinta, se me aparece en sueños.
Demando la opinión de mis mentores:
Paul Gauguin aconseja que me ande con cuidado,
que puede ser el signo precursor de un desastre.
Joseph Roulin opina que tal casa ya existe,
pero en otro lugar y en otra fecha.
Seurat, Signac y Bernard disertan, confabulan,
se burlan de mi nueva fantasía.

Qué puedo hacer, hermano.
No creo en sus hipótesis.
No creo en mis amigos tanto como en mis sueños.
Lo pienso, le doy forma. No estoy loco.
Quiero habitar, pintar
esa casa amarilla.


José Luis Díez (Zafra, Badajoz, 1978)
Baile de Máscaras. Ediciones Hiperión, Madrid, 2013.

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