lunes, 22 de julio de 2013

Roger Wolfe


Rentapoem

¿Os imagináis la poesía por encargo?
Que te pidieran un poema, por ejemplo,
sobre unas bragas o una lata de conserva.
Poemas para anuncios. Poemas
para bodas y bautizos. Poemas
por teléfono. Un 906 de la poesía.
Poemas para poner verde al enemigo,
poemas para sorberles el tarro a las chavalas.
Poemas para entierros. Poemas
para candidatos en campaña...

Se ha hecho ya, por supuesto.
No hay nada nuevo bajo el sol.
Lo extraño quizá sea que en estos tiempos
en que todo se compra y se vende
los poemas se empeñen en velar con semejante celo
por sus mezquinas idosincrasias personales.
Ni siquiera el plagio -creativo- está bien visto:
en el Siglo de Oro era un género; hoy día
es un delito. (Quién sabe si para ahorrarles el bochorno
a todos esos a los que no plagiaría ni su madre).

La economía de mercado acabaría de un plumazo
con ínfulas, rencillas y aspavientos:
a tanto el asunto, el verso o la palabra.
El que pueda pedir, que pida. Y el que no valga,
a poner ladrillos. Y que se joda.


Roger Wolfe (Westerham, Kent, Inglaterra, 1962)
El invento (Antología poética). Miguel Gómez Ediciones, Málaga, 2001.

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