domingo, 14 de julio de 2013

José Luis García Martín


Una ilusión de vida

Silba suave, déjalas que vengan
a comer en tu mano las palabras.
Primero llega la más desvergonzada, 
la cara sucia de saliva y lodo,
harta de revolcarse con cualquiera.
No quieres devolverle la sonrisa: aún
no estás tan desesperado.
Llegan luego niñas y en tropel
las voces del verano,
qué transparente el aire,
cuánta arena,
una nube muy blanca en el azul, 
una ola mansa en la mañana clara.
Alimañas
que bajan con la nieve
dispersan el rebaño borreguil.
No comen en tu mano:
si te descuidas, la devoran.
Palabras
que afilan sus cuchillos en la sombra.
Como altivos reyes destronados,
señeros vienen los esdrújulos.
Cuánto polvo en los rostros
y cuánta majestad.
El mundo un avispero
de palabras:
todas zumban ahora en torno tuyo.
¿De qué pozo tan negro
vienen esas que traen
alquitrán en las alas,
en el pico piadoso veneno?
Como pesadas moscas
en torno de un cadáver las palabras.
Tú las espantas y ellas siempre vuelven.
Sabes de qué están hechas,
conoces bien sus triquiñuelas,
pero es en vano que trates
de librarte de ellas,
de abrazarte al desnudo silencio.
Sonríe a la más desvergonzada,
deja que anide en ti,
que llene de larvas tu corazón,
que dé a tu vida
una ilusión de vida.


José Luis García Martín (Aldeanueva del Camino, Cáceres, 1950)
Légamo. Editorial Pre-textos, Valencia, 2008

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