domingo, 16 de junio de 2013

Fermín Herrero


Para acostarse, vuelven a la arboleda
los gorriones, salpican en la luz
del crepúsculo el amarillo
de la otoñada. Cada día
calcado, de pronto se recogen; quién
sabe de dónde, acuden, arman
una buena jarana y luego
se van enmudeciendo.
Le dan la espalda a lo mortal
y adiós muy buenas. Mientras tanto
grandes bandadas de estorninos
se dirigen, con prisa, a la ciudad.


Fermín Herrero (Ausejo de la Sierra, Soria, 1963)
De atardecida, cielos. Reino de Cordelia, Madrid, 2012

No hay comentarios:

Publicar un comentario