sábado, 25 de mayo de 2013

Vanesa Pérez-Sauquillo


                                                                                                        Caía fatalmente en la trampa del teléfono
                                                                                                        que como un abismo abrae a los objetos que lo rodean
NICANOR PARRA


éste es mi contestador automático.
Para herir, simplemente, marque 1.
Para contar mentiras que me crea, marque 2.
Para las confesiones trasnochadas, marque 4.
Para interpretaciones literarias
producto del alcohol, marque 6.
Para poemas, marque almohadilla.
Para cortar definitivamente la comunicación,
no marque nada, pero tampoco cuelgue,
titubee en el teléfono
(a ser posible durante varios meses)
hasta que note que voy abandonando el aparato
a intervalos de tiempo cada vez más largos.
No desespere. Aguante.
Espere a que sea yo la que se rinda.
Le evitará cualquier remordimiento.
Gracias.


Vanesa Pérez-Sauquillo (Madrid, 1978)
Bajo la lluvia equivocada. Ediciones Hiperión, Madrid, 2006

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