lunes, 6 de mayo de 2013

Antonio Moreno


El color de la dicha

Si me preguntan cuál es el color
más propio de la dicha, les diré
que yo lo vi y lo tuve entre mis manos
como un ave caída de su nido.

Diré que fueron todos esos meses
vividos en tu casa, en aquel campo,
todos aquellos días con sus horas.
Eran las brumas del amanecer.

Y era cada minuto que sentíamos
como un acto de amor y de esperanza,
y cada desayuno, y cada cena,
yendo al sol y a la noche en nuestro abrazo.

Y era el dolor también, y tus macetas,
y el banco del jardín, y el soportal.
La dicha está a mi lado, me decía,
con intensa conciencia de esa dicha.

Pero jamás tenemos suficiente
lucidez ni conciencia de las cosas,
por más que lo creamos. Hasta el día
en que desaparecen y nos dejan.


Antonio Moreno (Alicante, 1964)
El caudal. Edición digital aquí

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